Hangar Político

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El tamaño no siempre es lo importante

La clase media en América Latina es hoy un 50% más voluminosa de lo que era una década atrás, lo que es notoriamente un avance que le suma retos a la región. Pero el tamaño no lo es todo y tampoco garantiza la estabilidad social que los países pretenden. Cuando el progreso es el propósito hay frentes que no se pueden abandonar, como lo son la búsqueda de una educación de calidad y la defensa de la equidad de género, entre otros factores que son determinantes para que los ciudadanos podamos acceder a oportunidades de desarrollo y no conformarnos solo con limosnas.

Si no comenzamos a solucionar los rezagos en educación que todavía padecen países como Honduras, garantizar el trabajo digno de las próximas generaciones será una tarea desproporcionadamente compleja, para no hablar de la segregación que aún deben enfrentar los niños negros e indígenas que quieren asistir a la escuela. Sin ser ello suficiente, las mujeres, mucho más empoderadas que hace algunas décadas, requieren de mayores espacios de participación, sobre todo en la esfera política, para que ellas mismas puedan aportar en el diseño de sociedades más inclusivas, que demandan de políticas públicas que así lo posibiliten.

El Banco Mundial en su informe “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina” parece ser consciente de ello, pero hace mayor énfasis en que el incremento de los impuestos es imprescindible para mantener el progreso que hasta el momento se ha alcanzado.

No es posible embarcarse en un mayor recaudo fiscal en la región hasta que se haga un esfuerzo más contundente por combatir la corrupción, que sigue absorbiendo los recursos de los contribuyentes. Los ciudadanos necesitan garantías para confiar en que su dinero se invertirá a su favor, por ejemplo, incentivando la innovación, que en la talentosa América Latina necesita de más apoyo.

Pero más trascendental ahora es entender que el hecho de que ahora el 30% de la población latinoamericana pertenezca a la clase media no es garantía de nada, mientras no se avance en la lucha contra la pobreza. El Banco Mundial reconoce que 30,5% de los latinoamericanos vive en la pobreza extrema y el 37,5% no alcanza a pertenecer a la clase media (partiendo de que la organización fija en 4 dólares al día el umbral de la pobreza moderada y en 10 el de la clase media).

El anunciado aumento de la clase media es, hasta el momento, solo el comienzo de una revolución que necesita del compromiso de los Gobiernos. Sin él, los cambios de fondo nunca serán posibles. En unos años podrán ser más los que conformen la nueva clase media, pero si siguen accediendo a sistemas que de manera deficiente garantizan sus derechos y no los forman para aspirar a verdaderas oportunidades de desarrollo todo, aunque parezca diferente, será igual: la mayoría de la población tratando apenas de sobrevivir.

Astillas:

Si la región pretende asumir el reto de proveer a la clase media un avance integral debe ser consciente de que necesita estar interconectada. Por eso es imprescindible la renovación de las infraestructuras, como lo reconoce el Banco Mundial, y, además, la creación de muchas más, ya que aún hay países que enfrentan problemas de coordinación entre sus propias regiones.

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