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Los derechos que no tenemos los usuarios de Transmilenio

Apelando a los rodeos, pero Transmilenio ha hecho, durante las últimas dos semanas, su mejor esfuerzo para dejarme claro que sus usuarios no tenemos el derecho a ir de afán cuando vamos a abordar los articulados, que no podemos ser personas distraídas y que sufrir de alguna discapacidad puede salirnos muy caro, literalmente. Cualquier descuido es la cuota inicial de una pérdida de dinero del que no tenemos certeza a dónde puede ir a parar.

Así lo pude comprobar después de que el pasado 9 de noviembre, alrededor de las nueve y media de la mañana, le entregué 20 mil pesos a la funcionara que operaba el dispositivo de recarga móvil en la estación de la calle 142 para que los abonará a mi Tarjeta Cliente Frecuente, pero solo ingresó $2 mil, error del que no me percaté inmediatamente y que, como me lo han notificado distintas personas vinculadas a Transmilenio y a Angelcom S.A., empresa que recauda el dinero de las fases I y II del sistema de transporte, representará el extravío definitivo de 18 mil pesos que nunca usé.

Cincuenta pesos es lo que la funcionaria que me atendió dice que le sobró aquél día y el sistema parece respaldarla. Según el supervisor del área, el mecanismo que utilizan para la venta de los pasajes en Transmilenio es infalible, por lo que, para él, el equivocado soy yo. Nada me alegraría más que así fuera y que el sistema no pudiera ser tan fácilmente burlado cargando el dinero perdido a otras tarjetas, pero no hay ninguna garantía de que ello no ocurra.

Sin embargo, el supervisor descarta la posibilidad que planteo, pues los funcionarios de Transmilenio tienen prohibido portar tarjetas del sistema, un argumento que tranquiliza tanto como si dijeran que un ladrón no puede robar porque el hurto es un delito. Para mí también sería un alivio desechar que hayan actuado así, pero no puedo y, además, como la misma funcionaria que me atendió dijo, no debo confiar.

Ella aceptó que el sistema era vulnerable y solo recordó que los empleados no pueden tener tarjetas de Transmilenio días después de que su jefe me lo dijera. Tampoco es posible confiar en el mecanismo de contabilidad que ellos implementan, en el que comparan el dinero que hay en caja con el que el sistema calcula que debe haber y al que se refieren como arqueo. ¿Así cómo pueden garantizar que si hay un excedente los funcionarios lo reportan en lugar de apropiarse de él? No hay manera.

Estas falencias del sistema las paga el usuario. Mi “pecado” fue ir de afán para el trabajo y notar esta gravísima falta cuando regresaba a casa. Lo que este caso indica es un vacío de fondo en el sistema de Transmilenio. ¿Qué garantías pueden darle los funcionarios a las personas invidentes, mucho más vulnerables a estas situaciones? Todo parece indicar que ninguna, no por lo menos hasta que se implemente un dispositivo superior al que actualmente verifica los saldos, uno con la capacidad de comunicar la carga de la tarjeta a través del sonido.

Ésta no es la única falla que presenta el sistema de transporte público, la falta de control atenta contra la salud de los ciudadanos. Cada vez son más las personas que pierden la conciencia al interior de los articulados por la falta de aire y la seguridad es cada vez más pobre. Hace algunos días conocimos el caso de un soldado que amenazó a una mujer de 25 años con un bisturí en un Transmilenio y la semana pasada atracaron a un hombre en la estación de la calle 72 y la respuesta de la Policía fue: “esto está lleno de ratas, váyase para su casa”.

Es hora de que el alcalde Gustavo Petro demuestre si sus contradictores se equivocan al señalar que la rebaja de las tarifas de los pasajes no es más que una expresión de populismo barato. Si no es así, es necesario que proteja a los usuarios de Transmilenio y a sus recursos para poner en evidencia que todo hace parte de una estrategia para hacer del sistema un verdadero referente mundial por su servicio y no por ser el escenario en el que los ciudadanos vemos vulnerados nuestros derechos.

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2 thoughts on “Los derechos que no tenemos los usuarios de Transmilenio

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